12 palabras

Publicado en por Octas


12 palabras. ¿Y las otras 26.500? (06/04/2009 - Italia)

Padre Fabio CIARDI escribió el siguiente editorial para la revista Missioni OMI de mayo de 2009.

 “No se puede solucionar este problema del SIDA con sólo distribuir preservativos”. 12 palabras pronunciadas por Benedicto XVI durante su reciente viaje por África. Tan sólo 12 y han provocado un alboroto descomunal en toda Europa. ¿Sabéis cuántas palabras pronunció el Papa en su reciente viaje por África? ¡¡¡26.435!!! ¿Y por qué han tomado nota solamente y de esas 12 palabras, tanto los periodistas como la opinión pública, y han ninguneado las otras 26.423? A parte otros muchos motivos de sobra conocidos (las empresas farmacéuticas nos aturden con ese producto: “con el sexo haz lo que quieras”, es un dogma intocable…), el verdadero motivo ha sido provocar el mayor ruido posible con esas 12 palabras para que no se oigan las otras 26.423.

Una de esas “otras” palabras fue la “malaria”, una enfermedad que amenaza a más del 40% de la población mundial. Otra fue la “tuberculosis”. Sí, dos enfermedades muy extendidas que provocan muchas más muertes que el SIDA. ¿Pero te puedes callar? Esas son enfermedades de los países pobres, mientras que el SIDA afecta también a los países ricos. Nosotros podemos permitirnos el lujo de invertir sumas ingentes en la investigación sobre el SIDA porque nos toca de cerca. No nos importan mucho los africanos, pero su SIDA sí, porque es un asunto también nuestro. Si ellos mueren de malaria o de tuberculosis, ¡es su problema!

Pero sobre todo se han aireado las 12 palabras del papa para que no se oyesen las otras 26.423 palabras fuertes en las cuales afrontó los grandes temas de la realidad africana de hoy: la reconciliación, la paz, la reconstrucción, la construcción de una verdadera democracia, el respeto de los derechos humanos, las orientaciones para un desarrollo y progreso verdaderos, la solidaridad internacional, con relaciones también comerciales, políticas, que ayuden al desarrollo, que se inspiren en la equidad, en la justicia y en honradez, que no fomenten después intereses particulares o la corrupción; cumplir la promesa de los Países desarrollados tantas veces repetida de destinar el 0,7% de su PIB a las ayudas oficiales de desarrollo.

Todo el mundo es libre de decir lo que quiera y todos, comenzando por Zapatero y Sarkozy, revindican la libertad de expresión y la emprenden contra la Iglesia, si censura sus intervenciones. Admitido y no concedido que el papa se hubiera equivocado… ¿No existirá también para él la libertad de decir lo que piensa? Pero además, ¿saben lo que realmente ha dicho sobre este asunto? Ha dicho que el problema del SIDA “no se puede superar este problema del sida sólo con dinero, aunque éste sea necesario; pero si no hay alma, no se puede solucionar distribuyendo preservativos…” Y propone una doble solución: “la primera, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que conlleve una nueva forma de comportarse el uno con el otro; y la segunda, una verdadera amistad también y sobre todo con las personas que sufren; una disponibilidad, aun a costa de sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Éstos son los factores que ayudan y que traen progresos visibles”. ¿Ha perdido la cabeza este papa o ha dicho cosas sacrosantas? Quizá hayan perdido la cabeza aquellos que por activa y por pasiva se empecinan en un rancio anticlericalismo, sin intentar ni siquiera escuchar hasta el fondo lo que dice el papa, sin saber en qué se le contradice.

Los preservativos contra el SIDA serán útiles para taponar y frenar momentáneamente la pandemia, ¿pero es el medio más adecuado? O, en vez de este atajo ¿no se deberá tomar el camino más largo de la educación en la fidelidad conyugal, el de un control de la sexualidad más digno?

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