Una experiencia de mi amigo Javier en Venezuela

Publicado en por Octas

Invitado por el párroco de San Luís Rey de Villa de Cura (Venezuela) he tenido la oportunidad de vivir una breve, pero intensa experiencia misional de 20 días, en aquellas tierras venezolanas.


En 1904, multitud de peregrinos llegados desde los cuatro puntos cardinales de aquel país, se acercaron por vez primera hasta los aledaños de una plaza que se abre delante de un suntuoso templo parroquial. Una pequeña gruta de piedra acoge una imagen de la Virgen, perfecta copia de la que se venera en el santuario francés de Lourdes, atrayendo la devoción y la mirada de miles de hombres y de mujeres, niños y jóvenes. Puedo decir que, esta manifestación de religiosidad popular, cristaliza y visualiza la honda tradición cristiana de Venezuela.

El P. José Manuel Jiménez y la Madre Enriqueta de Lourdes, fundadores de la Peregrinación y de la Congregación de las Hermanas Catequistas de Lourdes, conscientes de las muchas necesidades de los campesinos de aquellos principios del siglo XX, lograron poner en movimiento no solamente los pies del caminante sino incentivar, alimentar y orientar hacia el Santuario de la Virgen de Villa de Cura las vidas, los campesino, los matrimonios y la devoción de aquellas gentes a Santa María.

Por cuestiones de agenda no tuve la suerte de asistir a la “misión preparatoria”. Los misioneros pasionistas ayudados por otros tantos sacerdotes y coordinados por los sacerdotes de la parroquia P. Salvador Rodrigo y el P. Miguel Flores, se multiplicaron y se hicieron presentes en las más de 16 capillas que emergen, como llamada a la conversión y a la gracia de Dios, por las decenas de barrios con una población que rebasa con creces los 100.000 habitantes.

El éxito de la peregrinación es fruto de una labor intensa y que cuenta con el apoyo de seglares y religiosas que son un tercer brazo de los agentes de pastoral.

Etiquetado en Reflexiones

Comentar este post