Eugenio de Mazenod; Un santo de hoy dia

Publicado en por Octas

Ha pasado más de una década desde que los Oblatos del mundo entero se reunieron en Roma para ser testigos de la proclamación de San Eugenio de Mazenod como un ejemplo de santidad, un “hombre del Adviento” para el mundo contemporáneo, introduciendo la realidad de Dios en la condición humana. Con la canonización del Fundador, tomamos conciencia que su carisma no pertenecía exclusivamente a la Congregación. El pueblo de Dios quería compartir este carisma y convertirse en socios oblatos, para la misión. Fue el principio de una tarea ambiciosa, definir lo que era una asociación con los Oblatos y el compartir lo que el carisma quería decir concretamente. Y aún hoy buscamos una respuesta clara…

Creo que en las deliberaciones de los Comités en busca de ideas, es importante escuchar al Espíritu que habla a la Iglesia. En efecto, la voz de San Eugenio de Mazenod resuena en el Oeste Labrador. En la pequeña capilla de la basílica Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, hay un pedazo del corazón de San Eugenio. No es solo una reliquia del pasado, sino un símbolo del carisma dinámico de San Eugenio en el pueblo del Oeste Labrador. Se puede sentir que palpita este corazón con un nuevo ritmo, con entusiasmo, pasión y vitalidad.

Hace algunos años, el primer grupo de los Amigos de san Eugenio, en su inauguración, se han comprometido a profundizar el carisma de San Eugenio de manera muy concreta en el plano local, nacional e internacional. Después de un tiempo, los Amigos San Eugenio tuvieron el valor de hacer una recolección de fondos para apoyar los proyectos misioneros oblatos, que ayudaban a cambiar la vida de los pobres en Zimbawe y Kenia.

Este grupo empezó hace algunos meses, una tarea difícil de una amplitud abismante, ser misioneros entre sus pares, prepararse y presentar un retiro de Cuaresma para las parroquias del Oeste Labrador. El equipo pastoral y los consejos tomaron conciencia que la prioridad de nuestro Ministerio debiera ser la evangelización. El tiempo en que se esperaba que la gente viniera, ha pasado; el mandato misionero “vayan… y anuncien la Buena Noticia” es más actual que nunca.

Un pequeño grupo de los Amigos de San Eugenio se encontró para elegir un tema y un mensaje para el retiro. Inspirados en la declaración de misión de OMI Lacombe y del proceso de animación “en marcha hacia Emaus,” desarrollaron un panorama que se orientaba a la BIENVENIDA EN PERSONA como experiencia anticipada y global del retiro. El padre André BOYER, OMI que ha inaugurado el primer grupo de los Amigos de San Eugenio en mayo de 2005, fue invitado a compartir sus experiencias y su sabiduría pastoral como conferenciante principal.

Según la visión de los Amigos de San Eugenio, el primer día del retiro debería ayudar a tomar conciencia que “Juntos, podemos quizá ayudarnos mutuamente.” Una experiencia de comunidad nos ayuda a obtener apoyo a lo largo de nuestra vida. Dónde estemos, sabemos que no estamos solos. San Eugenio luchó para encontrar su identidad, un sentido a la vida y una pertenencia a alguna parte. He aquí una clara reseña del “lado humano” de la santidad.

El segundo día del retiro describe a los discípulos en el camino de Emaus, cómo son acompañados por un extraño que les ayudará a poner en perspectiva su propia experiencia. En efecto, estaban cercanos a “experimentar el amor de Dios”. Él mismo Dios nos acompaña durante nuestra vida, ya que nos tiene un amor incondicional. La experiencia del Viernes santo que conoció San Eugenio demuestra claramente que una verdadera experiencia del amor de Dios es seguramente un despertador, una conversión, un punto que hace girar nuestras vidas.

En el grupo de los Amigos de San Eugenio, hay mucho entusiasmo y pasión. Ofrecen su tiempo y sus talentos de muchas maneras para que esta experiencia de retiro parroquial sea de verdad un tiempo de evangelización en la vida de la gente del Labrador. Es empaparse del carisma de San Eugenio y compartirlo con entusiasmo. ¿No es una experiencia determinante de la asociación oblata? (Entregado por Jarek Pachocki en www.omilacombe.ca)

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